Alteraciones posturales de los pies

Dolores de los pies que inciden y condicionan la postura.

La postura de nuestro cuerpo es el resultado de la evolución de la especie humana y difiere de persona a persona; está influenciada por la raza, el sexo, el medio ambiente en el que nos desenvolvemos, además de  factores genéticos    ( los que no podemos modificar), sociales y culturales.

 Los desequilibrios posturales son frecuentes en las curvas cervicales y lumbares, al igual que en los miembros inferiores, ya que estas  zonas han sufrido mayores variaciones con el paso de los años.

 Las mujeres dejamos la salud y la comodidad de lado cuando se trata de vernos más esbeltas y a la moda. Al caminar nuestros pies soportan cuatro veces el peso de nuestro cuerpo, y al subirnos a los tacos acentuamos los desequilibrios  ya que en bipedestación, es decir, cuando estamos de pie,  nuestro peso debe  distribuirse sobre todo el pie de forma armoniosa, en cuatro puntos de referencia. El dedo gordo es un primer apoyo; el borde externo del pie, el segundo; y  el tercer y cuarto apoyo lo brinda el hueso calcáneo, el cual no debe tener más peso adentro que afuera ni viceversa.

Con  los tacos aumentamos la presión sobre la parte anterior del pie y adoptamos posturas forzadas, como sacar la cola o elevar el mentón, ya que el cuerpo necesita recurrir a este tipo de compensaciones para mantener la horizontalidad de la mirada.

Todo esto  se traduce con el tiempo en acortamiento de la pantorrilla -lo que produce dolores en esta zona  cuando estamos descalzas-, dedos en garra o martillo, juanetes, tendinitis y hasta osteoartris de rodilla, patología más común en el sexo femenino que en el masculino.

 

En las mujeres menopáusicas se observa el vencimiento del metatarso anterior, dado que las alteraciones hormonales  provocan la atrofia de la almohadilla plantar, lo que se agrava con el uso excesivo de este tipo de calzados. 

Otras partes del cuerpo también se ven afectadas, como la espalda, el cuello y la cabeza, por las exigencias que sufre la musculatura posterior, que lucha para no perder el centro de gravedad.

Cuando un paciente llega a la consulta de Reeducación Postural con el método de Tres Escuadras, y  observamos un desequilibrio  postural, debemos  verificar primeramente cuál es el origen del mismo. Determinamos entonces si se trata de un trastorno antálgico, es decir que el individuo adquiere determinada pose para evitar o anular un dolor (por ej., dolor lumbar por hernia discal) o álgico, cuando la mala postura es dolorosa al momento de la evaluación. En el primer caso, si reequilibramos el cuerpo el dolor se acentúa, entonces es necesario en principio eliminar este dolor local, para lo que deben actuar en conjunto el médico y el kinesiólogo. En lo que respecta a la kinesioterapia con el método Tres Escuadras, se realiza un trabajo manual en el lugar de la lesión para luego  trabajar en la corrección de la postura en general.

 

 

En el segundo caso, si se corrige la postura, el dolor cede o desaparece, ya que éste era producto de una compensación. Entonces, se  trabaja en lo postural y global desde el principio. El ejemplo aquí sería el de un paciente con  apoyo plantar asimétrico, el cual es compensado por varios segmentos óseos ubicados en la parte superior del pie. De este modo se llega a desequilibrar el raquis cervical, que con el tiempo desarrollará un dolor. Es evidente que la causa de tal dolor reside en el desequilibrio plantar y que trabajar exclusivamente sobre la zona del dolor no producirá ningún beneficio duradero para el sujeto tratado.

En las sucesivas sesiones el terapeuta va trabajando sobre el cuerpo del paciente, pero es esencial que éste colabore, ya sea en su casa, en el trabajo, en el deporte; y uno de los ítems principales a tener en cuenta es el uso adecuado del calzado. Es recomendable que éste no supere los tres centímetros de altura; de lo contrario, se debe evitar el uso por más de tres horas del calzado con más de siete centímetros.  Asimismo, se recomienda elongar las cadenas musculares, y reeducar el pie, para de esta manera prevenir y evitar  molestas y dolorosas patologías, que con los años  podrían complicarse y requerir  resolución quirúrgica.

Con respecto al uso de zapatos altos, hay quienes opinan a favor, argumentando que de este modo las mujeres consiguen fortalecer la musculatura pélvica. Si bien esto es correcto,  el uso excesivo de zapatos muy altos o muy puntiagudos, con el tiempo resulta perjudicial.

A la  hora de comprar un calzado, contamos con infinidad de modelos para elegir, y si lo hacemos responsablemente, los primeros en agradecernos serán nuestros pies.

“No se puede ayudar a un cuerpo a que se reestructure sin la participación de su propietario. Toda corrección que no proceda de dentro es ilusoria.” (Godelieve Denys-Struyf, El manual del Mezierista).

El método Tres Escuadras promueve un trabajo conjunto entre el profesional y el paciente, de modo que éste último, sin presiones externas sino a través del conocimiento de su propio cuerpo, se vuelva un sujeto activo y co-partícipe de su bienestar, buscamos armonizar las actitudes posturales, reeducando el apoyo podal,  para poder corregir y prevenir deformidades.

                                                    Lic. Adriana C. Angelo

                                                                          Mat 343

Revisión:

 Lic. Mirko Giordano
 
Kinesiología y Fisiatría 
 Osteopatía Posturología
Técnicas miofasciales
 
Acupuntura
 Reeducación Postural Global
Mat. Prof. Nº 514
  Rosario, Balcarce 100
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